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viernes, 2 de septiembre de 2016
A VECES AUNQUE DUELA ES MEJOR DECIR ADIÓS
Aunque duela, a veces es mejor saber decir adiós a ese amor que ya no nos enriquece, o dar por finalizada esa amistad que se basa ya más en el egoísmo que en el altruismo.
A VECES AUNQUE DUELA ES MEJOR DECIR ADIÓS
La vida son ciclos, etapas que iniciar y puertas que cerrar para poder avanzar. Ahora bien, ¿cómo podemos encontrar esa fuerza y esa entereza para poder terminar ciertas cosas?
Aunque duela, a veces es mejor saber decir adiós a ese amor que ya no nos enriquece, o dar por finalizada esa amistad que se basa ya más en el egoísmo que en el altruismo.
La vida es un continuo fluir donde solo los más valientes logran andar con la felicidad que merecen. Con plenitud y satisfacción, aunque en ocasiones debamos hacer algún que otro sacrificio por nuestro bien.
ES MOMENTO DE HACER BALANCE
Hay personas que no están muy acostumbradas a pensar en sí mismas, en detenerse y hacerse esa pregunta que todos deberíamos plantearnos al empezar el día: ¿Cómo me encuentro hoy?
• No es preciso que cada día gocemos de una felicidad absoluta. No se trata de eso, el juego real de la vida está en encontrar esa tranquilidad diaria con la cual sentirnos bien con nosotros mismos. Con lo que somos. Con lo que tenemos.
• Acostúmbrate a hablar contigo misma. No centres todo tu universo en los demás. Tú también eres importante y debes saber cómo te encuentras, qué sientes, qué te duele y qué te falta.
• Hacer balance es un ejercicio tan sano como útil. Para ello, haz una visualización. A un lado está todo aquello que te arranca una sonrisa diaria, al otro lado, lo que te preocupa, lo que te hace daño.
• ¿Qué pesa más? ¿Las alegrías o las tristezas? Reflexiona sobre ello.
DECIR ADIÓS NO ES UNA DESPEDIDA, ES UN INICIO
Has hecho balance y te has dado cuenta de que hay cosas de las que deberías desprenderte. No estamos hablando solo de personas. En ocasiones, hay alguna que otra dimensión que también sobra en nuestra vida:
• Desprendernos de los pensamientos negativos. Debemos deshacernos de la preocupación constante y aprender a ser más optimistas.
• Decir adiós a focalizar nuestra vida solo en los demás. Hay que mantener el equilibrio y abrir las puertas a nuestros instantes de ocio, a seguir formándonos si así lo queremos, a mejorar en el ámbito laboral.
• Hay que decir adiós a las cargas emocionales. ¿Te preocupa lo que piensen de ti? Deja caer ese peso, no sirve de nada. ¿Te preocupan las críticas? Sé libre en tus acciones, en tu deseo, y dale alas a tu crecimiento personal.
CÓMO DECIR ADIÓS A QUIEN AÚN AMAMOS
En ocasiones hemos de vivir esos duros momentos en que a pesar de seguir amando a ciertas personas, somos conscientes que nos causan más dolor que crecimiento. Más lágrimas que felicidad. ¿Cómo afrontar esta situación?
• Si amas a alguien, primero deberás hacer lo posible por resolver el problema. Ahora bien, si te das cuenta de que has invertido tiempo, ilusiones y esfuerzos en alguien que ha hecho poco o nada por merecerte, es el momento de decir adiós.
• Para decir adiós, debes tomar conciencia de que ya no deseas sufrir. De que no mereces sufrir. Eres una persona valiente que va a poder seguir con su vida de forma íntegra, así que debes exponer la situación tal y como la sientes.
• Di la verdad, abre tu corazón y argumenta la necesidad de ese adiós. Ahora bien, sé firme, porque en ocasiones caemos en el error de “volver a intentarlo”, y ello puede traducirse a veces en más meses de sufrimiento.
• El adiós debe darse con sinceridad, apertura emocional y decisión. Alguien podría decir que “sin anestesia”, porque el dolor va a ser intenso. No obstante, es una necesidad. Porque ten claro también que un adiós necesario es, en realidad, un nuevo inicio en tu vida. Otra oportunidad de ser feliz.
RETOMA EL VÍNCULO CONTIGO MISMO DESPUÉS DEL ADIÓS
Cuando decimos adiós, una parte de nosotras mismas se desprende también de esa persona. Es como cortar un cordón umbilical que alimentábamos de emociones, de proyectos, sueños e ilusiones. Tras esta ruptura, es vital que retomemos ese vínculo con nosotras mismas, con nuestra autoestima, con nuestro ser para poder seguir avanzando en felicidad y plenitud. Toma nota de unos consejos muy importantes:
o Recuerda que ese adiós era necesario. Es un final de etapa y ahora toca no levantarse, sino “Renacer”, “reencontrarnos” de nuevo con nosotras mismas pero de una forma más poderosa.
Porque hemos sido valientes, porque hemos aprendido una sabia lección y sabemos lo que queremos: buscar nuestra felicidad.
o Decir un adiós es abrir una puerta nueva y, no lo dudes, puedes ser todo lo que tú desees.
o No guardes rencor a nadie sobre lo ocurrido. Si el adiós va acompañado de rabia o resentimiento, no podremos avanzar. El odio nos hace prisioneros, así que no hay mejor libertad que aquella que avanza sin pesos por parte de quien ha sabido perdonar.
Aunque te duela, aunque te cueste, recuerda… a veces es mejor decir adiós.
Fuente: Buscándome
LA SABIDURÍA DE LOS NIÑOS
Nunca sabes lo que un niño va a decir, es sorprendente:
Al autor y orador Leo Buscaglia, se le solicitó que fuera parte del jurado de un concurso. El propósito del concurso, era encontrar al niño más cariñoso. El ganador fue un niño de 4 años cuyo vecino era un anciano a quien recientemente se le había muerto la esposa. El niño, al ver al ver al hombre sentado en una banca del patio y llorando, se metió al patio del anciano, se subió a su regazo y se sentó. Cuando su mamá le preguntó que le había dicho al vecino, el pequeño niño le contestó: "Nada, sólo le ayudé a llorar”…
La maestra de primer grado, estaba discutiendo con su grupo la pintura de una familia. En la pintura había un niño que tenía el cabello de diferente color al resto de los miembros de la familia. Uno de los niños del grupo sugirió que el niño de la pintura era adoptado y una niña compañera de él le dijo: "Yo sé todo acerca de las adopciones, porque yo soy adoptada". "¿Qué significa ser adoptada?" preguntó el niño y la niña le contestó: Significa que uno no crece en el vientre de su mamá sino que crece en su corazón".
Una niña de 4 años estaba con su pediatra; mientras el doctor le revisaba los oídos con el otoscopio, le pregunta: "¿Crees que adentro me encontraré al Pájaro Abelardo?". La
niña permaneció en silencio. Enseguida el doctor tomó el abatelenguas y mientras revisaba su garganta le preguntó: "¿Crees que ahí dentro me encontraré al monstruo galletero?" y de nuevo la niña no contestó nada. El doctor puso el estetoscopio en el pecho de la niña y mientras escuchaba su corazón le preguntó: "¿Crees que escucharé a Barney ahí adentro?" "Oh, no" contestó la niña, "Barney está pintado en mis zapatos, en mi corazón está Dios".
En Nueva York un niño de 10 años estaba parado, descalzo, frente a una tienda de zapatos apuntando a través de la ventana y temblando de frío. Una señora se acercó al niño y le dijo: "Mi pequeño amigo ¿qué estás mirando con tanto interés en esa ventana?". La respuesta del niño fue: "Le estaba pidiendo a Dios que me diera un par de zapatos". La señora lo tomó de
la mano y lo llevó adentro de la tienda, le pidió al empleado que le diera media docena de pares de calcetines para el niño. Preguntó si podría prestarle una palangana con agua y una toalla. El empleado rápidamente le trajo lo que pidió. La señora se llevó al niño a la parte trasera de la tienda, se quitó los guantes, le lavó los pies al niño y se los secó con la toalla. Para entonces el empleado llegó con los calcetines, la señora le puso un par de ellos al niño y le compró un par de zapatos. Juntó el resto de los calcetines y se los dió al niño. Ella acarició al niño en la cabeza y le dijo: "¡No hay duda pequeño amigo que te sientes más cómodo ahora!" Mientras ella daba la vuelta para marcharse, el niño la alcanzó, la tomó de la mano y mirándola con lágrimas en los ojos le preguntó: "¿Es usted la esposa de Dios?
viernes, 17 de abril de 2015
Descubre Porque Esta Foto Revoluciono Las Redes Sociales Y Comenzó Una Nueva Tendencia
Ojala todos tuviéramos el privilegio de poder pasar tiempo de nuestra vida con nuestros seres queridos más antiguos, aquellos que forman las generaciones que siguieron, incluidos nosotros. Sin embargo, lo “normal” es alcanzar a conocer a los abuelos, aunque muchos lamentablemente ni eso viven. El poder compartir con un bisabuelo ya es inusual y ni hablar de un tatarabuelo. Los vínculos con las personas mayores son uno de los sentimientos más especiales que unen a las familias. Se trata de una mezcla de respeto, admiración, cariño profundo y protección. 112 años son los que separan a esta tatarabuela con su tataranieta.
Esta foto fue publicada originalmente por Sarah Hamm en su página de Facebook para compartirla con sus familiares y amigos.
Dos días después le notificaron que la foto estaba circulando por internet y que había sido publicada también en la página Life of Dad (Vida de papá). Al llegar a esa página la foto realmente despegó. Patrick Quinn, uno de los fundadores del blog dijo que la compartieron porque pensaron que “algunos usuarios sentirían una conexión emocional” con la foto. Pero pronto se dieron cuenta de que el impacto sería mucho mayor. Muchas personas vieron reflejado en esa foto el amor en las familias que se trasmite de generación en generación.
La foto ya sobrepasó los 2 millones y medio de “Me gusta” y ha sido compartida casi 80.000 veces.
Lo mejor es que la foto ha inspirado a muchas personas a compartir sus propias fotos de los miembros más ancianos junto con los más jóvenes de la familia, en un movimiento que resulta absolutamente conmovedor.
Aquí vemos a una tatarabuela con su tataranieto Samuel. 101 años de diferencia.
En esta vemos a un tatarabuelo de 93 años sosteniendo por primera vez a su tataranieta de 10 días, tan solo dos semanas antes de morir… Él estaba impaciente por conocerla.
Aquí una diferencia de 112 años de un pequeño que duerme con una expresión de absoluta ternura mientras su tatarabuela lo mira con amor.
Y en esta una diferencia de 104 años, en la que tanto la tatarabuela como la bebé se ven preciosas y dulces.
En esta un pequeñísimo bebé está muy cómodo en los brazos de su tierna tatarabuelita, 96 años entre ellos.
Aquí vemos a una orgullosa y tierna tatarabuela de 95 años sosteniendo a su pequeña… ¡por primera vez!
Desde Colorado llega esta imagen que fue bastante específica con el tiempo: 101 años, 4 meses y 12 días separan a esta mujer de la nueva generación de su casa.
Esta foto tiene doble vuelta de generaciones, la abuela Laura Kayizzi compartió esta foto de su propia abuela nacida en 1915, 99 años de diferencia los separan. Ella tristemente falleció en invierno. Su consejo para su nieta en ese momento fue: “Ámalo tanto como puedas. Crecen demasiado rápido.”
Lamentándolo mucho Rosa Camfield, la tatarabuela que originó este hermoso movimiento de las redes sociales, falleció una semana después de que la foto fuera tomada. Su nieta asegura que su abuela estaría feliz y enternecida de haber participado en este fenómeno y de ver la reacción de las personas hacia sus propios abuelos y tatarabuelos.
¿Cómo podemos agradecer y devolver todo el amor y los sacrificios que nuestros mayores hicieron por nosotros como por nuestros padres? Todas esas emociones se vieron reflejadas en esta foto que causó sensación en Internet, porque a pesar de la diferencia de edad, representa la unidad de la familia. Crea tu misma una fotografía con la persona mayor de tu familia junto con el más pequeño… un lindo recuerdo.
Anímate a compartir estas imágenes para hacer recordar a otros a esos familiares tan importantes
viernes, 26 de diciembre de 2014
CARTA DE UN PERRO A SU AMO
Habían pasado dos días sin conseguir algo que llenara mi estómago,
el sol de medio día era absorbido por mi pelaje oscuro y la sed se hacía insoportable,
como siempre sin rumbo comencé a subir un camino asfaltado,
creí escuchar el sonido del agua y me dispuse a cruzar la calle.
Todos los pensamientos fueron arrancados de mi mente,
un fuerte golpe hizo que rodara sobre mi cuerpo,
quise levantarme y correr, mis patas traseras no me respondieron.
Me di vuelta y una parte de mi cuerpo había sido arrancada,
confundido y terriblemente adolorido me arrastre sobre las patas delanteras hacia unos fierros en
busca de protección, mientras tanto muchos vehículos pasaron velozmente por mi lado,
el sol no dejaba de quemar mi cuerpo,
la sed había sido sustituida por un dolor cada vez más intenso.
Mientras alucinaba escuche la voz de mi amo llamándome "... ¡¡ Negro !!..",
creí que me buscaba y trate de incorporarme una vez más, no había nadie,
solo estaba soñando, al terminar la tarde estaba demasiado débil para incorporarme,
entraba de rato en rato en largos sueños que trajeron a mi mente los días felices,
mi madre, mis hermanos, mi nueva casa, los niños que jugaban conmigo,
una vida sin problemas.
Un día por algún motivo todos se fueron, se llevaron lo muebles,
las plantas y la casa quedó vacía.
Vi muchas lágrimas en los niños cuando se despidieron de mi
y yo no entendí nada de lo que pasaba.
Como siempre los acompañaba, corrí detrás del camión para despedirlos,
esa noche los esperé hasta tarde,
como no llegaban y hacía demasiado frío comencé a rascar la puerta y nadie me abrió,
pasaron muchos días esperando,
di vueltas por el barrio en busca de comida y aprendí a sobrevivir de basura,
los golpes y el desprecio se hicieron cotidianos junto al hambre,
la sed y el frío un frío tan intenso como el que comenzaba a sentir ahora,
junto con el dolor que no me dejaba descansar.
El silencio de la noche era interrumpido por las luces de los vehículos que pasaban muy cerca mío
como si no existiera,
al llegar la madrugada sentí un dulce calor en el cuerpo
,
una sensación de abrigo que cogía mi vida del frío pavimento,
supe que no los volvería a ver que era hora de partir,
tal vez a un lugar mejor,
y mi mente se volvió a preguntar lo que había estado presente todo este largo día:
DONDE ESTABAS TÚ CUANDO YO ESTABA HERIDO?.
UNA VERDADERA SENTENCIA DE DIVORCIO
Se presenta ante el juez una pareja con sus respectivos abogados, ya que
están en trámites de divorcio.
El abogado de la mujer reclama para la mujer el 50% de la venta de la
casa, propiedad de los dos cónyuges, así como una pensión de por vida por
la cantidad de $500, que según enumera, será para cubrir los gastos de
electricidad, teléfono, y una pequeña lista de gastos mensuales.
El abogado del hombre protesta, alegando que el hombre no tiene ninguna
obligación hacia su mujer toda vez que ya los hijos son mayores de edad,
están casados y que ella bien puede ir a trabajar y mantenerse por si
misma y que ella nunca contribuyó a la manutención de esa casa, ni aportó
ningún dinero para la compra de la misma.
El juez escucha ambas partes y se queda indeciso por un momento leyendo
los documentos. De pronto, se escucha a la mujer llorando y el juez le
dice:
-¿Que le pasa señora?
-Señor Juez, yo creo que es cierto. Así que voy a aceptar la sentencia de
divorcio sin ninguna obligación de parte de mi marido hacia mi persona.
Después de todo, yo bien pudiera ser una mujer profesional e
independiente.
El juez le pregunta:
-¿Y porque usted no se convirtió en una mujer profesional e independiente?
¿Hay alguna razón que se lo impidiera?
-Realmente, Señor Juez, no había ninguna, fueron decisiones tomadas por mi
voluntariamente.
-¿Pudiera ser más explícita y enumerarme esas razones que Usted. alega?
-Bueno, cuando me casé, yo acababa de graduarme de la High School. Mi
intención había sido estudiar Enfermería, pero no había dinero para pagar
los gastos de dos personas estudiando, así que le dije a mi esposo que
estudiara él y luego lo haría yo...
-Bien, y que paso que cuando el se graduó de ingeniero, ¿porque no estudió
Usted.?
-Pues, verá, el me pidió que tuviéramos nuestro primer hijo, ya que
llevábamos cinco años casados y aún no lo habíamos tenido.
-¿Y que pasó después?
-Nada, el niño nació, él no quería que el niño fuera cuidado por personas
extrañas, y yo entendí que el tenia razón, que con lo que él ganaba nos
podíamos remediar ya que el ganaba muy buen sueldo, así que decidí
quedarme en la casa con nuestro hijo.
-Y que sucedió luego, cuando el niño creció, ¿por qué no fue a estudiar?
-Nada, que ya para entonces tenia dos hijos más...
-¿Dos más?
-Si, es que Usted. vera: Cuando tuvimos el primer hijo, mi esposo me dijo que
debíamos tener un segundo para que el niño no se quedara sin hermanos, así
que tuvimos el segundo tres años después, pero era otro varón...
-Y... ¿que tenía eso que ver...?
-No, no había ningún problema, estábamos muy felices, pero mi esposo me
dijo que para que la felicidad fuera completa, debíamos tratar de tener
una niña...
-¿Y...?
-Pues cuando el segundo hijo tenia ya 4 años, quedé embarazada y tuve a la
niña...
-Y entonces ¿por qué no estudió cuando ella creció?
-Porque no había quien llevara al mayor a las prácticas de pelota..., ni
los llevara a la escuela, pues el autobús los dejaba muy lejos de la casa.
Temiendo por su seguridad, mi esposo y yo decidimos que yo les llevaría a
la escuela y les recogería... Así las cosas, dejaba al mayor en la
secundaria, seguía con el segundo para la escuela primaria y regresaba a
la casa con la niña a preparar todo para la tarde. Cuando les recogía,
dejaba al mayor en las prácticas de judo y al otro en las de futbol y
seguía con la niña para las de ballet.
-Entonces, siguió Usted. posponiendo su educación...
-Si, Señor Juez, lo hice de propia voluntad.
-Y cuando sus tres hijos se fueron independizando, ¿por qué no ingresó a
la universidad?
-Para entonces la madre de mi esposo había enviudado, se enfermó y
necesitaba de alguien que la cuidara, así que, hablamos del asunto y
llegamos a la conclusión que no la íbamos a poner en un asilo, sino, que
la traeríamos a vivir con nosotros, ya que los hijos estaban fuera.
-¿Y cuánto duró esta etapa..?
-Bueno, unos seis años... Ella tenía Alzheimer y como la cuidábamos tan
bien, pues su decadencia no fue rápida, se tomó bastante. De hecho, murió
de un ataque al corazón, después que llegamos del paseo que todas las
mañanas dábamos por el barrio. Ud. sabe, a ella le encantaba darle de
comer a las palomas en el parque...
-Y mientras tanto, quiero decir, durante todos esos años, ¿había alguien
que le ayudara...?
-¿Ayudarme...? ¿A qué...?
-Pues a limpiar la casa, cocinar, quiero decir, las labores normales de un
hogar...
-No, realmente, mi esposo ganaba muy buen sueldo, pero figúrese, eran tres
hijos que criar, educar, el costo de la vida cada vez subía más, yo
trataba de ahorrar, pero...
-Y ¿cómo ahorraba Ud.?
-Pues, en lugar de llevar la ropa a la lavandería, yo lavaba en casa,
planchaba la ropa de mi esposo y los muchachos, arreglaba el jardín...,
esto era lo que me costaba más esfuerzo, pues yo tengo problemas de la
columna..., pero siempre una hace su esfuercito y le aseguro que nuestro
jardín no tenia nada que envidiarle al de nadie en nuestra calle.
-Y ¿quién cocinaba?, ¿Usted. también...?
-Por supuesto, mi esposo odiaba la comida de los restaurantes, como él
tenía que almorzar fuera con sus clientes tantas veces, pues decía que
nada como la comida que yo le preparaba...
-Y por supuesto, Usted. no iba a esas comidas...
-¿A qué comidas...?
-A las de su esposo con sus clientes...
-No, no tenía tiempo... Precisamente, fue en una de esas comidas que
conoció a Patricia...
-¿Patricia? ¿Quién es Patricia?
-Su novia, la joven con quien se va a casar cuando terminemos el divorcio.
-Y ¿Cómo sabe Usted. que se va a casar con ella?
-Porque me encontré con ellos en casa de unos amigos comunes el día que
estaban dando la noticia de su compromiso.
El juez se quedó mirando a la mujer y al esposo. Se levantó, cogió los
folders con todos los papeles y se retiró. Todos se quedaron mirándose
unos a otros, alguno encogió los hombros y se sentaron a esperar que
regresara.
Al poco rato el juez regreso. Se sentó y se ajustó las gafas. Entonces,
cerró los folders, los puso a un lado y dijo:
-Señora, he revisado cuidadosamente estas demandas. Y he llegado a las
siguientes conclusiones:
1ro. El divorcio se le adjudica con fecha efectiva a partir de hoy.
2do. Su esposo no tiene que pasarle una pensión.
A oír estas dos decisiones, el abogado y el marido se miraron con
inteligente regocijo. Pero el juez prosiguió...
3ro. Usted. se queda como dueña absoluta de su casa, el Mercedes Benz
propiedad de su ex esposo, la cuenta de ahorros, la de cheques, las cuáles
pondrá a su nombre inmediatamente y de las cuáles él no puede tocar un
centavo o lo tendrá que devolver, así como la declaro beneficiaria
absoluta de sus seguros de vida, de sus planes de retiro, así como es
obligación de su esposo seguir pagando su seguro médico hasta que Ud.
muera.
Mi decisión se basa en que sumando los sueldos que como administradora,
cocinera, chofer, servicios de lavandería y de jardinería, enfermera,
etc., usted prestó a su esposo, incluyendo hijos y suegra… Esta decisión
será apenas una retribución parcial de salarios retenidos por los
veintiséis años de servicios ininterrumpidos que Ud. ha prestado.
Como hay que ser objetivos, sabemos que su esposo no podría pagar esa
deuda, de ahí que pagará lo que, si bien no es suficiente, será
relativamente justo.
Además, él pagará sus gastos de educación, transportación y libros, si Usted.
decide regresar a la universidad a estudiar la carrera que Usted. escoja.
HE DICHO!
están en trámites de divorcio.
El abogado de la mujer reclama para la mujer el 50% de la venta de la
casa, propiedad de los dos cónyuges, así como una pensión de por vida por
la cantidad de $500, que según enumera, será para cubrir los gastos de
electricidad, teléfono, y una pequeña lista de gastos mensuales.
El abogado del hombre protesta, alegando que el hombre no tiene ninguna
obligación hacia su mujer toda vez que ya los hijos son mayores de edad,
están casados y que ella bien puede ir a trabajar y mantenerse por si
misma y que ella nunca contribuyó a la manutención de esa casa, ni aportó
ningún dinero para la compra de la misma.
El juez escucha ambas partes y se queda indeciso por un momento leyendo
los documentos. De pronto, se escucha a la mujer llorando y el juez le
dice:
-¿Que le pasa señora?
-Señor Juez, yo creo que es cierto. Así que voy a aceptar la sentencia de
divorcio sin ninguna obligación de parte de mi marido hacia mi persona.
Después de todo, yo bien pudiera ser una mujer profesional e
independiente.
El juez le pregunta:
-¿Y porque usted no se convirtió en una mujer profesional e independiente?
¿Hay alguna razón que se lo impidiera?
-Realmente, Señor Juez, no había ninguna, fueron decisiones tomadas por mi
voluntariamente.
-¿Pudiera ser más explícita y enumerarme esas razones que Usted. alega?
-Bueno, cuando me casé, yo acababa de graduarme de la High School. Mi
intención había sido estudiar Enfermería, pero no había dinero para pagar
los gastos de dos personas estudiando, así que le dije a mi esposo que
estudiara él y luego lo haría yo...
-Bien, y que paso que cuando el se graduó de ingeniero, ¿porque no estudió
Usted.?
-Pues, verá, el me pidió que tuviéramos nuestro primer hijo, ya que
llevábamos cinco años casados y aún no lo habíamos tenido.
-¿Y que pasó después?
-Nada, el niño nació, él no quería que el niño fuera cuidado por personas
extrañas, y yo entendí que el tenia razón, que con lo que él ganaba nos
podíamos remediar ya que el ganaba muy buen sueldo, así que decidí
quedarme en la casa con nuestro hijo.
-Y que sucedió luego, cuando el niño creció, ¿por qué no fue a estudiar?
-Nada, que ya para entonces tenia dos hijos más...
-¿Dos más?
-Si, es que Usted. vera: Cuando tuvimos el primer hijo, mi esposo me dijo que
debíamos tener un segundo para que el niño no se quedara sin hermanos, así
que tuvimos el segundo tres años después, pero era otro varón...
-Y... ¿que tenía eso que ver...?
-No, no había ningún problema, estábamos muy felices, pero mi esposo me
dijo que para que la felicidad fuera completa, debíamos tratar de tener
una niña...
-¿Y...?
-Pues cuando el segundo hijo tenia ya 4 años, quedé embarazada y tuve a la
niña...
-Y entonces ¿por qué no estudió cuando ella creció?
-Porque no había quien llevara al mayor a las prácticas de pelota..., ni
los llevara a la escuela, pues el autobús los dejaba muy lejos de la casa.
Temiendo por su seguridad, mi esposo y yo decidimos que yo les llevaría a
la escuela y les recogería... Así las cosas, dejaba al mayor en la
secundaria, seguía con el segundo para la escuela primaria y regresaba a
la casa con la niña a preparar todo para la tarde. Cuando les recogía,
dejaba al mayor en las prácticas de judo y al otro en las de futbol y
seguía con la niña para las de ballet.
-Entonces, siguió Usted. posponiendo su educación...
-Si, Señor Juez, lo hice de propia voluntad.
-Y cuando sus tres hijos se fueron independizando, ¿por qué no ingresó a
la universidad?
-Para entonces la madre de mi esposo había enviudado, se enfermó y
necesitaba de alguien que la cuidara, así que, hablamos del asunto y
llegamos a la conclusión que no la íbamos a poner en un asilo, sino, que
la traeríamos a vivir con nosotros, ya que los hijos estaban fuera.
-¿Y cuánto duró esta etapa..?
-Bueno, unos seis años... Ella tenía Alzheimer y como la cuidábamos tan
bien, pues su decadencia no fue rápida, se tomó bastante. De hecho, murió
de un ataque al corazón, después que llegamos del paseo que todas las
mañanas dábamos por el barrio. Ud. sabe, a ella le encantaba darle de
comer a las palomas en el parque...
-Y mientras tanto, quiero decir, durante todos esos años, ¿había alguien
que le ayudara...?
-¿Ayudarme...? ¿A qué...?
-Pues a limpiar la casa, cocinar, quiero decir, las labores normales de un
hogar...
-No, realmente, mi esposo ganaba muy buen sueldo, pero figúrese, eran tres
hijos que criar, educar, el costo de la vida cada vez subía más, yo
trataba de ahorrar, pero...
-Y ¿cómo ahorraba Ud.?
-Pues, en lugar de llevar la ropa a la lavandería, yo lavaba en casa,
planchaba la ropa de mi esposo y los muchachos, arreglaba el jardín...,
esto era lo que me costaba más esfuerzo, pues yo tengo problemas de la
columna..., pero siempre una hace su esfuercito y le aseguro que nuestro
jardín no tenia nada que envidiarle al de nadie en nuestra calle.
-Y ¿quién cocinaba?, ¿Usted. también...?
-Por supuesto, mi esposo odiaba la comida de los restaurantes, como él
tenía que almorzar fuera con sus clientes tantas veces, pues decía que
nada como la comida que yo le preparaba...
-Y por supuesto, Usted. no iba a esas comidas...
-¿A qué comidas...?
-A las de su esposo con sus clientes...
-No, no tenía tiempo... Precisamente, fue en una de esas comidas que
conoció a Patricia...
-¿Patricia? ¿Quién es Patricia?
-Su novia, la joven con quien se va a casar cuando terminemos el divorcio.
-Y ¿Cómo sabe Usted. que se va a casar con ella?
-Porque me encontré con ellos en casa de unos amigos comunes el día que
estaban dando la noticia de su compromiso.
El juez se quedó mirando a la mujer y al esposo. Se levantó, cogió los
folders con todos los papeles y se retiró. Todos se quedaron mirándose
unos a otros, alguno encogió los hombros y se sentaron a esperar que
regresara.
Al poco rato el juez regreso. Se sentó y se ajustó las gafas. Entonces,
cerró los folders, los puso a un lado y dijo:
-Señora, he revisado cuidadosamente estas demandas. Y he llegado a las
siguientes conclusiones:
1ro. El divorcio se le adjudica con fecha efectiva a partir de hoy.
2do. Su esposo no tiene que pasarle una pensión.
A oír estas dos decisiones, el abogado y el marido se miraron con
inteligente regocijo. Pero el juez prosiguió...
3ro. Usted. se queda como dueña absoluta de su casa, el Mercedes Benz
propiedad de su ex esposo, la cuenta de ahorros, la de cheques, las cuáles
pondrá a su nombre inmediatamente y de las cuáles él no puede tocar un
centavo o lo tendrá que devolver, así como la declaro beneficiaria
absoluta de sus seguros de vida, de sus planes de retiro, así como es
obligación de su esposo seguir pagando su seguro médico hasta que Ud.
muera.
Mi decisión se basa en que sumando los sueldos que como administradora,
cocinera, chofer, servicios de lavandería y de jardinería, enfermera,
etc., usted prestó a su esposo, incluyendo hijos y suegra… Esta decisión
será apenas una retribución parcial de salarios retenidos por los
veintiséis años de servicios ininterrumpidos que Ud. ha prestado.
Como hay que ser objetivos, sabemos que su esposo no podría pagar esa
deuda, de ahí que pagará lo que, si bien no es suficiente, será
relativamente justo.
Además, él pagará sus gastos de educación, transportación y libros, si Usted.
decide regresar a la universidad a estudiar la carrera que Usted. escoja.
HE DICHO!
Autor: Anónimo
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