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martes, 8 de octubre de 2013

Luz Fugaz y el Bosque de los Cristales


En el Bosque de los Cristales, vivían unas hermosas hadas que buscaban el bienestar y la armonía de la naturaleza.Cada una de ellas tenía un poder especial para resguardar y cuidar el bosque. Entre ellas se encontraba Luz Fugaz, una hadita que no conocía su poder interior, eso la hacía sentir muy mal ante las demás hadas, siempre intentaba e intentaba pero nada pasaba.
Furiosa consigo misma creyó que lo mejor era huir, poco a poco se alejó del bosque y cuando se dio cuenta era demasiado tarde, se encontraba perdida entre los inmensos árboles.Muy triste se encontraba Luz fugaz, quien en un pequeño hoyito de un roble se refugió de la noche tan oscura que invadía todo el lugar.
Al día siguiente un poco más tranquila, pero de igual manera con un sentir triste, decidió recorrer de nuevo el bosque para encontrar el sitio perfecto donde vivir.Horas más tarde después de un largo vuelo, encontró a unos insectos discutiendo sobre una hoja que se querían comer, enojados uno con el otro empezaron a insultarse pensando que eso sería la solución del problema, Luz Fugaz pidió permiso y decidió partir la hoja enseñándoles lo importante que era compartir, los insectos entonces se quedaron muy alegres y agradecidos. Cerca de allí, se encontraba observando todo el Señor Búho un ave muy sabia que la llamó para poder con ella conversar.La hadita un poco asustada se acercó y lo saludo con mucha educación, el Búho se quedó impresionado de tan dulce conducta y le dijo: sé lo que estás buscando pero no lo encontrarás aquí, está en el lugar de donde vienes.Luz Fugaz le dijo: no creo que encuentre nada allí, ya que he estado viviendo muchos años con mis hermanas y aun así no descubro mi poder interior.
El Búho un poco desesperado le contestó: es que todo este tiempo has buscado y buscado, es por eso que has perdido la visión, lo que buscas está revelado, todos lo vemos menos tú.Luz Fugaz le dijo: creo que está delirando.El Búho contestó: te aconsejo que regreses y que no sólo pienses en hallar tu poder interior, sino que te observes a ti misma, sobre todo el efecto que causas en los demás.Luz Fugaz le dijo: para regresar necesitaré de su ayuda, ya que estoy perdida.El Búho le contestó: te indicaré cómo llegar y dentro de unos días te iré a visitar para ver si encontraste tu poder interior.
Luz Fugaz se marchó entre los árboles y de pronto se encontraba en el camino correcto rumbo a casa. Al llegar sus hermanas y amigas estaban preocupadas. Al verla bailaron a su alrededor,  se encontraban contentas por que Luz Fugaz había regresado.La reina de las hadas llamó a su presencia a Luz Fugaz, ella fue inmediatamente para conversar con la reina, quien le dijo: Luz Fugaz qué hubiera sido de nosotras si no volvías, tu don interior es trasmitir paz a otras personas. Es uno de los dones más importantes entre las hadas. Sin tu don no podríamos curar, ni tranquilas estar para resguardar nuestro amado bosque.Luz fugaz entendió ahí que el búho tenía razón. Ella siempre buscaba que su don fuera como el de los demás, cuando su don era especial y muy importante para el Bosque de los Cristales, ya que gracias a él, emanaba armonía a su bello hogar.
Después de una semana como se lo prometió el  búho fue a visitarla, Luz Fugaz muy contenta lo abrazó y le dio las gracias.El sólo sonrió y contestó: estoy feliz de que hayas encontrado tu poder interior a veces renegamos y pensamos “por qué no somos iguales a los demás”, dejamos de percatarnos que nadie es igual a otro. Cada uno tiene una misión en nuestro mundo, ésta es la única forma de alcanzar la felicidad aceptando lo que Dios nos dio y no comparándonos constantemente por lo que no tenemos en nuestras manos, debemos trabajar con lo que tenemos y lo que somos para así poder alcanzar la alegría y compartirla con los demás.

Bizcochos y Gaseosas

Había una vez un chiquillo que quiso conocer a Dios. Sabía que era un largo viaje hasta donde Dios vivía, así que se hizo la maleta con bizcochos y varias latas de bebida gaseosa y empezó su viaje.

Después de haber andado tres manzanas, vio a una anciana que estaba sentada en un banco de un parque viendo las palomas. El chiquillo se sentó al lado de ella y abrió su maleta. Estaba a punto de beber su bebida cuando se dio cuenta que la mujer parecía hambrienta, así que lo ofreció una magdalena. Ella lo aceptó muy agradecida y le sonrió. 

Su sonrisa era tan maravillosa que él la quiso ver otra vez, así que le ofreció un poco de bebida también. Otra vez ella sonrió. El chiquillo estaba encantado. 

Estuvieron toda la tarde allí, comiendo y sonriendo, sin decir una palabra. 

Cuando empezó a anochecer, el chiquillo se dio cuenta de lo cansado que estaba y quiso ir a casa. Se levanto para irse, después de haber andado unos pocos pasos se volvió y corrió hacia la anciana, dándole un gran abrazo. Ella le dio su mejor sonrisa. 

Cuando el chiquillo llegó a casa su madre se sorprendió de la alegría en su cara. Le preguntó; -¿Porqué estas tan contento hoy?- Él respondió; - He almorzado con Dios.- Antes de que su madre pudiera decir nada añadió; - ¿Sabes qué? ¡Tiene la sonrisa más bonita del mundo! 

Mientras tanto, la anciana también volvió a su casa radiante de alegría. La mirada de paz dejo anonadado a su hijo. Él preguntó; - Madre, ¿Qué te ha hecho tan feliz, hoy?- Ella respondió- He comido bizcochos en el parque con Dios. Antes de que su hijo pudiera responder, añadió; -¿Sabes? Es mucho más joven de lo que esperaba.-
Muchísimas veces desestimamos el poder de una caricia, de una sonrisa, una palabra amable, alguien que te escuche, un complemento o el más pequeño acto de cariño; todos con el potencial de cambiar una vida. ¡No tomes a nadie por descontado y acepta con alegría a todos por igual!
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