domingo, 15 de febrero de 2015

10 cosas que los profesores quisieran decirle a los padres y no pueden

Se viene el principio del año escolar y una profesora de primaria tiene unas cuantas cosas qué decir.

1. Tus hijos no son tus amigos

Algo que se ha comenzado a escuchar con preocupante frecuencia en las escuelas de primara es “mi hija es mi mejor amiga”. Este tipo de comentarios ya suena a problemas. Tus hijos no son tus amigos. Tú eres su padre, y tus responsabilidades son orientarlos y ponerles límites, no arrastrarlos a tus disputas. Tu hijo de nueve años no necesita saber de tu amarga pelea con la madre de su amigo, o qué padre te parece atractivo cuando lo llevas al colegio. En los años que vienen, él o ella se darán cuenta de que algunos de sus problemas (alienación social, en sus varias formas, siendo el principal ejemplo) pueden deberse a la exposición de esta clase de conversaciones a una edad muy pequeña.

2.  Las calificaciones no lo son todo

Esta es una buena reflexión para el comienzo del año. Cuando tu hijo saca una nota inferior a la que esperabas y la conversación con el profesor se dirigirá totalmente a ese tema. Y luego continuarás preguntando por el desempeño en otras materias también. Pero es importante que le des tiempo tanto a los alumnos nuevos como a los profesores nuevos para adecuarse. Tomará tiempo establecer relaciones positivas, y aún más para poder hablar de calificaciones.
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3. Dales un poco de espacio

El tema de la independencia siempre es delicado, ya que es el niño quien dicta cuando esto sucede. Esto puede ser en cualquier momento, independiente del curso o el nivel académico del niño. La independencia, y el deseo de ella, llegará tarde o temprano y sería bueno que reconocieras los signos. ¿Tu hijo está produciendo piezas de arte o escritura, y te busca a ti por reconocimiento y elogios? ¿O está siguiendo recetas y haciendo manualidades? Trata de diseñarle ciertas tareas para incentivar su independencia. Abandonados a su suerte, te sorprenderá lo bien que un niño de 10 años puede recordar llevar su tarea o preparar su desayuno. Incluso rutinas aparentemente básicas ayudarán a desarrollar un sentido de valor propio y lo ayudarán a manejarse mejor a medida que crece. En los años que vienen, él probablemente estará más agradecido de esto que de que aún le des comida en la boca.

4. Los video juegos llevan una clasificación por una razón

Estoy segura de que el Xbox mantiene a tu hijo de nueve años tranquilo y callado en casa. Pero en uno de sus últimos juegos, se mostraban operaciones militares contra carteles de droga colombianos y era un tanto perturbador por decir lo menos. Así mismo fueron los reportes de niños de cuatro años que estaban preocupados de ser la carnada en una realista versión del juego en el patio de recreo.
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5. Cuidado con los ídolos de tu hijo

Corregir leves casos de mala conducta ocurre casi diariamente en el trabajar de los profesores; es parte de ello. Si bien esto es irritante, en realidad ayuda a establecer y regularmente reforzar límites y rara vez escala más que eso. Eso claro, hasta que tu hijo se sale de control: te discute, gesticula, te mira de manera condescendiente, grita y resopla irritado, entre otras cosas. Por esas razones recibe castigos más serios, y por ejemplo pierde el almuerzo. Los medios de comunicación endiosan a personas que se comportan de maneras cuestionables sólo porque hacen buena televisión, pero es doloroso ver como un niño de ocho años imita estas conductas. Desafortunadamente, lo más probable es que el trabajo hecho en clases no hará que el problema se vaya del todo, así es que si hay una oportunidad de corregir comportamientos negativos en casa, esto ayudaría a mejorar el problema.

6. Los novios pueden esperar

No es recomendable que los niños vivan la presión del “noviazgo”.  Jugar a darse besitos está bien, esto es lo más serio que los romances de patio de recreo alcanzan. Pero tener que entrar en el juego de impresionar a sus compañeros ya es demasiado. Deja que tu hijo sea un niño.
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7. Sí, a la profe le gustaría recibir ayuda en clases –pero no de ti

Para una profesora de primaria, la oferta de un par de manos extra en clases es grandioso, y el 90% de los casos cualquier profesora te quitaría hasta los brazos, por así decirlo. Ayudar con actividades de arte o manualidades en las tardes, escuchar las lecturas, hacer decoraciones para las salas, ayudar en presentaciones y ser una cara amable en los paseos de cursos son un aspecto esencial del karma del aula, y a los chicos les encanta.
Sin embargo, los profesores hablan entre sí, y si tienes un historial de meterse a revisar las tareas de escritura de los alumnos, sus resultados en ejercicios de matemáticas o si tiendes a cuestionar el desempeño de los profesores seguramente no serás bienvenida.

8. Lo siento –tu hijo simplemente es perezoso

Cuando se trata del progreso, todo profesor quiere lo mejor para cada uno de sus alumnos –y no sólo por su evaluación de desempeño como profesor. En realidad es la principal razón por la que la mayoría de los profesores hacen lo que hacen. Pero a veces, llega un punto en que sienten que deben empujar un objeto inamovible.
Si tu hijo de 10 años no está progresando como debería, y no es porque está cansado –podría ser simplemente porque es flojo. No es solo la actitud que tiene. Comparado a otros con habilidades similares,él está retrocediendo, haciendo errores básicos.
Es difícil enseñarle a alguien que no quiere aprender, pero es casi imposible enseñarle a alguien que cree que ya lo sabe todo. Poniendo de lado las conversaciones sobre esfuerzo y actitud, valdría la pena recordarles que pronto tendrán que responder a las expectativas más demandantes de la secundaria. Si esto te suena familiar, ¿podrías pensar en maneras de ayudar con este problema?
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9. Está bien. No hagas la tarea

Hacer la tarea es –y siempre será– un tira y afloja entre padres y profesores en la primaria. Muchos padres se quejan de que hay demasiada tarea. Y también cuando no hay suficiente. O cuando es muy fácil. O difícil.Tú te quejas cuando se espera que los padres ayuden a sus hijos con sus tareas pero también cuando la tarea está diseñada para ser realizada independientemente y este se ve complicado por ella. Te quejas incluso cuando la tarea se le “perdió” a tu hijo accidentalmente y no ha aparecido milagrosamente el día antes de la entrega. Pero tienes que recordar que la dirección del colegio fue la que redactó las normas sobre las tareas en primer lugar.

10. Educación Física es una asignatura obligatoria

Ha habido aumento de niños diciendo que no pueden hacer educación física, o trayendo una nota desde la casa, con alguna dudosa excusa por decir lo menos (por ejemplo, un problema en el tobillo que parece durar meses, o un resfriado que solo aflige al niño un día a la semana). Tal como matemáticas y lenguaje, Educación Física es parte del currículum nacional y por lo tanto me temo que tu hijo no tiene elección en si quiere o no participar de estas actividades. Regularmente “olvidar” el bolso de deportes ya no es problema. Por favor no lo olvides: el ejercicio es bueno para ellos, por lo que, hacerlo es pensar en lo que es mejor para ellos. Al igual que las tareas, y la mayoría de lo dicho anteriormente.
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